En este apartado hemos querido explicar más a fondo nuestras experiencias a lo largo de la primera ruta. Són nuestras vivencias y sentimientos explicados con detalle para aquellos que tengan interés en conocer nuestra experiencia personal, no solo de los orfanatos sinó también de todo nuestro viaje en general.
We haven't translate this page yet. I hope one day we'll have time to write all these experiences in English. Thank you for understanding.
Primer día: De Richmond a Tijuana
Salimos de Richmond en la madrugada del viernes y el sabado 30 de agosto, despues de pasarnos todo el viernes empaquetando todo y despidiendonos de nuestros amigos. Despues de conducir un rato, dormimos unas pocas horas y despertamos con la salida del sol. Alli comenzo el gran viaje, Carlos en la camioneta y Anna y Lola en la Van, y durante todo el dia manejamos hacia el sur.
Llegamos por fin a Tijuana por la noche, despues de un cansado y largo viaje. Esa noche fuimos a casa de Clara, la hermana de Carlos, donde nos dieron la bienvenida con carino y descansamos muy a gusto. Alli estaban Clara, su marido Fredi, sus hijas Yaretsi y Alondra, y el primo de Carlos, Beto. Alondra, una linda niña de 8 años, y Beto, un voluntarioso joven de 18 años, nos iban a acompañar en nuestras aventuras durante el resto del viaje...
Clara con Yaretsi y Alondra en la habitacion en Tijuana. | Beto, Fredi y Carlos descargando todo lo de la Van. |
Primer orfanato: Ciudad de Angeles
El domingo por la manana fuimos a sacar el permiso para la Van, y por la tarde visitamos nuestro primer orfanato, Ciudad de Angeles. Nos costo bastante encontrarlo, pero despues de unas cuantas vueltas y rodeos, llegamos a este increible lugar, perdido entre las humildes casas de las afueras de Tijuana. La experiencia fue muy bonita, unos 25 niños de todas las edades se juntaron en una amplia sala para ver la pelicula. Les gusto mucho, y algunos nos preguntaron cuando vamos a volver. Ver a los niños comiendo palomitas y disfrutando de la pelicula fue demasiado bonito para nosotros, una pequeña recompensa despues del tiempo y esfuerzo dedicado hasta entonces en el proyecto. Lo mejor de todo fue la entrevista que tuvimos con el director, el cual nos explico su experiencia y las necesidades que tienen.
"Por ahora todo va muy bien. Gracias a todos los que nos habeis apoyado y nos estais apoyando con este proyecto. Gracias a vosotros que esto es posible." Mensaje desde Tijuana.
Niños de Ciudad de Angeles durante la proyeccion de la pelicula. | Una linda niña bien concentrada, sentada junto al equipo de sonido. |
Salida de Tijuana
En Tijuana estuvimos una noche más en casa de Clara y Fredi. El dia 1 de septiembre volvimos a empaquetar todo en la Van y preparamos todo para el largo viaje por el desierto. Esa tarde salimos de Tijuana, Carlos, Anna, y Lola, ahora con Alondra y Beto, y despues de una hora pasamos por la ciudad de Tecate.
Alondra y Anna en la Van. | Nuestra primera parada a ver las vistas de la carretera de la Rumorosa, entre Tijuana y Mexicali. (justo antes de la gran trajedia) |
De Tijuana a Mexicali: trajedia por la pérdida de Lola
En la carretera de Tecate a Mexicali, una carretera de curvas y de un solo sentido, nos fuimos parando para ver el paisaje, como podeis ver en la foto de arriba. En la ultima de esas paradas algo terrible nos paso. Despues de ver las vistas, volvimos a subir a la Van, pero no nos dimos cuenta de que Lola no habia entrado a la Van y seguimos sin ella. 5 minutos mas tarde Alondra dijo que Lola no estaba atras. Primero no nos lo creimos, yo estaba segura de que la habia visto entrar en la Van, pero me confundia con la otra vez que habiamos parado. Enseguida paramos a un lado de la carretera para volver. El problema era que la carretera era de un solo sentido y no podiamos volver. Carlos y su sobrino Beto comenzaron a correr arriba de nuevo y yo me quede con Alondra afuera de la Van, y escribimos un cartel de "Perro perdido" que ensenamos a los coches por si alguien la habia agarrado. 2 interminables horas despues llegaron los chicos pero sin Lola. Ya era de noche. Unos policias nos dijeron que fueramos en coche hasta abajo de la carretera, donde se unia con la carretera de sentido contrario, agarrarla y subir de nuevo hasta arriba, casi en Tecate, y de alli volver bajar por donde habiamos bajado para pararnos por toda la carretera y buscarla. Asi lo hicimos. Tardamos horas, pero no la encontramos. La estuvimos buscando y llamando mucho rato, pero no habia ni rastro de ella. Alli nos comenzamos a desesperar, no nos creiamos que algo asi estaba ocurriendo. Lloramos muchisimo y nos sentiamos culpables de haberla descuidado...
Esa noche fue demasiado duro para los dos y aunque estabamos destrozados, casi no pudimos dormir. Los niños se durmieron de camino a Mexicali, y Carlos y yo nos estiramos en un intento de recobrar energias. El calor sofocante con 4 personas durmiendo en la Van no se podia soportar y al cerrar los ojos parecia imposible respirar. Antes del amanecer ya estabamos en pie. Al rato hicimos un cartel de "perro extraviado" para poner copias por todo el centro de la ciudad de Mexicali y fuimos hasta la policia local, donde les repartimos muchas copias para que la buscaran, con recompensa, y el telefono y email para que nos contactara quien la tuviera.
Segundo orfanato: Casa Hogar Pacelli, en Mexicali
En Mexicali teniamos previsto visitar un orfanato y aunque estabamos destrozados y sin animos de hacer nada, decidimos que debiamos hacerlo. Asi que llamamos a la Casa Hogar Pacelli, en la que ya nos esperaban. La mujer que nos recibio fue muy amable y nos enseño las instalaciones y todo. A nuestro parecer, los niños de Mexicali no tenian tanta necesidad como los de Tijuana. Vivian bien atendidos y felices. Los niños (no habia niñas) de entre 6 y 15 años, vieron el documental de National Geografic y la pelicula de Happy feet. Les gusto bastante. Fue un poco de alegria en medio de nuestro dolor, y por unas horas pudimos olvidarnos un poco de nuestra situacion. Creo que la pelicula nos ayudo mas a nosotros que a los niños... Parece que esta mision esta sirviendo mas para nosotros que para los niños. Aun asi, esperamos que tambien ellos hayan recibido algo de nuestra visita. Alli no pudimos hablar con nadie responsable porque las mujeres que trabajan alli hacian turnos y estaban muy ocupadas. Tampoco nosotros teniamos el humor y la energia para presionar demasiado. Fueron muy hospitalarios, y nos ofrecieron la misma sala donde vimos la pelicula, para dormir, con aire acondicionado y todo... otro regalo del cielo para nosotros en aquellos momentos.
No tenemos fotos de Mexicali. Aun así, hicimos un video en el que quedan reflejados algunos momentos del cine y de la mañana siguiente, cuando despertamos. (ver Orfanatos)
Sonora: el desierto, el calor... y los mecánicos
Esa noche decidimos que, aunque hubiesemos querido quedarnos en Mexicali mas dias para seguir buscando a Lola, teniamos que seguir adelante, no podiamos estar mas tiempo en esa ciudad, con los ninos que tenian que llegar a la escuela... y con la Van taaan cargada de cosas... teniamos que llegar a Guadalajara pronto y seguir con la mision de los orfanatos. Fue muy muy dificil para los dos. Pero seguimos adelante.
Esa noche dormimos unas horas y antes de las 4 de la manana nos despertamos para partir. Era dia 3 de septiembre. Cocinamos unos huevos con pan y emprendimos el viaje de nuevo. Esos momentos fueron especialmente duros, porque dejabamos atras la ciudad donde habiamos perdido a Lola, y se sentia como si ella se quedara alli, en esas calles desoladas y de perros flacos, sucios y enfermos...
Desde que salimos de Mexicali, fuimos parando por casi todas las gasolineras para dejar el cartel con la foto de Lola por si alguien la llevaba por ahi. Pocas horas despues, todavia de noche, pasamos por San Luis Rio Colorado, primera ciudad del Estado de Sonora. Al poco rato llegamos a un control de inmigracion donde nos hicieron bajar las cajas que llevabamos encima de la Van y nos registraron todo lo que llevabamos. Nos pasamos una hora descargando y cargando todo otra vez! La buena noticia es que en el control militar nos dijeron que ningun coche cruza por ahi sin ser regitrado, y que cualquier persona que lleve un animal debe presentar sus documentos (vacunaciones e identidad) conforme el perro es suyo. Alli les explicamos el caso de Lola y les dimos unos cuantos papeles para que todos los de alli tambien tuvieran. Eso nos dio tranquilidad: Lola no iria muy lejos.
De alli pasamos por Sonoita, un pueblo de mala muerte perdido en medio del desierto. El sol y el calor ya comenzaba a apretar y la carretera era infinita... cuando despues de unas horas... la Van comenzo a fallar. Oh my god, no nos lo podiamos creer. Pues si, la Van se paro en medio del desierto, a 60 km del pueblo mas cercano, llamado Caborca. Alli estaban arreglando la carretera y encontramos un señor sentado bajo el unico arbol existente en la region. El señor este en cuestion estaba tallando ramitas como estacas para la construccion de la carretera. Observandolo, nos preguntamos que tipo de vida tenia ese señor, cortando palos en el desierto durante todo el dia, sin hablar con nadie, con su mirada perdida quien sabe en qué recuerdos. Bueno, pues él nos dijo que por ahi pasaba un mecanico de vez en cuando, y decidimos esperar a ver si aparecia el supuesto mecanico. Pasaron tres horas y alli no llego nadie. La desesperacion y el calor sofocante nos empujo a arriesgar y presionar la Van para ver si llegaba al pueblo.
Asi fuimos tirando, a 10 km por hora, por una carretera sin pavimentar hasta que encontramos unos mecanico a la entrada de la ciudad, que hablaba un idioma extraño, que ni Carlos podia entender. "Eso e la omba de gaolina" dijo con seguridad el señor. "Vacostar unoh 2800 peso" (280 dolares!). Pues si, pero salir de ese pueblo no solo costo 280 dolares, nos costo 10 horas de espera bajo un sol abrasador (realmente, abrasador), y cambiar la bomba dos veces (ya que la primera, aunque segun ellos era nueva, no funcionó). Salimos del dichoso pueblo de Caborca a las 10 de la noche. Salimos con la seguridad de que Caborca es el ultimo pueblo que quisieramos visitar en la vida, y que quiensea que quiera ir, por favor, recomendamos que no vayan, alli no hay NADA mas que tierra y calor.
(no existen fotos de este tramo)
Tercer orfanato: Centro Betesda, en Navojoa
Carlos tuvo el valor de conducir durante unas horas esa noche, hasta que no pudo más y se paro a dormir, ya a medio camino hacia la capital de Sonora: Hermosillo. El calor esa noche fue solo comparable al calor de la noche en Mexicali. Antes del amanecer, otra vez, seguimos conduciendo hasta llegar a Hermosillo. Que belleza, esa ciudad con calles pavimentadas y gente que daba direcciones correctas! Casi sentiamos que el desierto llegaba a su fin.
Seguimos hacia el sur y en una pocas horas llegamos a Guaimas, en la costa! El calor se habia vuelto humedo y con olor a sal. La verdad sea dicha, aunque nos emocionó ver el mar, ese pueblo tampoco ofrecia nada de especial, y al poco rato seguimos hacia Ciudad Obregon, y finalmente Navojoa, donde nos esperaba otro orfanato con niños hermosos y acojedores.
El orfanato, llamado Centro de Atención a niños de la calle Betesda, estaba perdido entre las polvorientas calles sin pavimentar de las afueras de Navojoa. La hermana encargada, una mujer con una alegría y personalidad increíbles, nos recibio con los brazos abiertos y los niños eran los mas lindos y tiernos que he visto jamas. En esa casa se respiraba un amor familiar muy muy bello. Los niños, de 4 a 12 años, viven muy bien atendidos y llenos de amor, pero sus pasados no habian sido tan fáciles. La hermana nos explicó (y despues nosotros comprovamos) que algunos de ellos tienen problemas de desarrollo físico e intelectual, a causa de que les faltó la alimentación necesaria en momentos cruciales de su desarrollo. Algunos de los niños tenian problemas en el habla, y nos era difícil entenderlos. Esas hermanas estaban haciendo una labor maravillosa.
Cuando llegamos jugamos un partido de futbol, después les presentamos la pelicula y el documental. Los niños se divirtieron mucho, no solo con la pelicula, pero tambien hablando y bromeando con nosotros. Nosotros tambien disfrutamos muchiiisimo con ellos. Es la casa donde ha habido mas contacto con los niños. Cenamos algo con ellos y nos prestaron unas habitaciones tambien muy bien acondicionadas y limpias.
Ese dia era 4 de septiembre, mi cumpleaños (Anna), el cual paso como cualquier otro dia todavia con dolor de la perdida de Lola pero con agradecimiento de que todo habia salido bien ese dia.
De Navojoa a Mazatlan
Al dia siguiente despertamos con la rueda trasera de la Van desinflada. Las monjas nos indicaron un lugar para que nos la arreglaran pero estaba cerrado. Asi que simplemente la inflamos y seguimos nuestro camino con esperanza de que la rueda aguantara hasta Mazatlan. Conducimos casi todo el dia, pasando por los Mochis y Culiacan, ya en el estado de Sinaloa. En Culiacan nos tomamos el lujo de comernos unos cocos bien frescos que vendian al lado de la carretera, los mas buenos que he probado en mi vida!
Cuarto orfanato: "Ciudad de los niños", Mazatlan
En la tarde llegamos a Mazatlan (estado de Sinaloa), donde fuimos al cuarto orfanato de nuestro viaje: "Ciudad de los ninos". Era un lugar enorme, como un pequeno pueblo y niños de todas las edades correteando descalzos por los pasillos descubiertos. Por la parte de atras de la casa, se abria un espacio enorme de pasto y selva. Un lugar muy bonito... y muy salvaje. Alli una hermana nos dijo que acomodaramos todo para pasar la pelicula, que los ninos esperaban desde hacia horas. Estaba anocheciendo y el calor y la humedad hacian el lugar muy sofocante. Montamos todo rápidamente, y los niños comenzaron a ver la película. El problema era que unos miles de zancudos (unos mosquitos vampiros enormes) llenaron la sala, cosa que hacia imposible mantenerse sentado y quieto por mas de 2 minutos. Los pobres niños saltaban en sus sillas y yo caminaba de arriba a bajo para evitar las dolorosas picadas. No sirvio de mucho, al dia siguiente tenia las piernas llenas de ronchas rojas. Aun el inconveniente de tales insectos horribles, la pelicula fue muy bien, como siempre. Aqui hay algunas fotos de esa noche.
Los niños durante la representación. | Esta es la habitacion que nos prestaron para dormir, donde gracias a dios habian suficientes ventiladores para espantar a los zancudos. |
Por la mañana desayunamos con ellos y pudimos disfrutar de los niños con la luz del sol. Estuvimos hablando con una hermana sobre la realidad de estos niños, los cuales probablemente no sean adoptados y creceran en ese lugar que es su hogar. Allí son todos una gran familia: hermanas, niños, jóvenes y bebes. Todos colaboran y trabajan para crear un hogar.
Compartiendo juegos con los niños al día siguiente... |
Descanso en Sinaloa, paraiso final?
Despues de pasar la mañana con los niños decidimos pasar un par de días en Mazatlan y descansar del largo y duro viaje que haviamos tenido. Quisimos relajarnos y disfrutar un poco de la playa. En la zona turística de Mazatlan algunas personas de empresas y hoteles nos ofrecian ofertas y hasta se pensaron que éramos una família! A cambio de aguantar un rollo sobre un pack de vacaciones que nos ofrecian, pudimos comer gratis en el hotel. Al final les dimos las gracias y nos fuimos a buscar otros hoteles más económicos en otras zonas de la ciudad. Pasamos horas hasta que segun lo visto, encontramos el más barato del lugar. Durante ese día y el siguiente, comimos en un restaurante al lado de la costa, fuimos a la playa y paseamos por las calles de Mazatlan, viendo las tiendas y callejuelas, conociendo algunas personas y hasta vimos a un clavadista tirarse desde lo alto de una roca!!
Los 4 en la playa con dos de las chicas del orfanato. | Paseando por las calles de noche. |
En bici por el paseo | Puesta de sol en Mazatlan |
La última tarde antes de irnos, conocimos a un chico que estaba haciendo un ayuno y meditacion permanentes al lado de la playa. Despues de hablar con él sobre su proyecto de viajar por México despertando conciencias, nos quedamos a la meditación colectiva y a la danza indígena. Qué sorpresa cuando mientras bailabamos con el grupo, se puso a llover fuertemente: había llegado una gran tormenta.
Mientras volvíamos a la van, recordamos que necesitabamos tapar toda la carga de la van, ya que el plástico que traiamos desde Richmond se había desecho por la acción del viento. Le pedimos a nuestro nuevo amigo si tenía algun plástico para dejarnos, ya que era muy tarde para comprar una lona. Su hermano nos dijo que él nos daria uno en su casa. Así que para allá fuimos en la van, bajo ese chaparrón que parecía no tener fin y por un camino que tampoco parecía tener fin.
Una vez ya en su casa, colocamos el plástico rápidamente para evitar que se siguieran mojando todas las cajas que llevábamos encima de la van. Cada vez llovia más y el agua en la calle iba subiendo. Cuando ya estuvimos listos, decidimos ir en busca de la carretera para salir de la ciudad. Podia ser peligroso ya que si el agua subia mucho podia inundar la van. Y la van era todo lo que teníamos, era nuestra casa, eran todas nuestras cosas.
Salimos en dirección a la salida de la ciudad, pero nos perdimos por las calles de Mazatlan. Se apagaron las luces de la calle, y entre la fuerte lluvia y la oscuridad de la noche no podíamos ver bien el nombre de las calles ni las señales. El nivel del agua en las calles era cada vez mayor y no podíamos prever las zonas más profundas. Estabamos todos muy asustados y no encontrábamos la manera de salir de allí. Justo antes de llegar a un cruce de carreteras, ocurrió algo insospechado. De pronto nos habíamos metido en un profundo charco porque la calle estaba hundida, y cuando Carlos aceleró para salir de allí, la van no respondía, no tenía fuerza! Escuchamos como el agua comenzaba a entrar por el tubo de escape y de repente, la van se apagó completamente. Entonces, el agua comenzó a subir y subir alrededor de la van, y comenzó a entrar a través de las puertas, inundando el piso de la van. Y la van no respondía. Ese fue el momento más horrible que hemos pasado en mucho tiempo, ya que sentimos que no podríamos salir de ahí, que la van sería llevada por la fuerza del agua con todas las cosas y con nosotros dentro.
En ese momento tan angustiante y de tanta impotencia, solo nos quedaba rezar. De pronto, el milagro sucedió: la van encendió sin motivo y gracias a un fuerte acelerón de Carlos, y al potente motor de 8 cilindros, salimos de allí. Esa fue la primera y única vez que agradecimos que la van tuviera una máquina tan grande y que gastara tanta gasolina. No podíamos creer lo que había pasado, pero aún así seguíamos teniendo mucho miedo de que volviera a suceder lo mismo otra vez. Gracias al cielo, no volvió a pasar y al cabo de una media hora pudimos salir a las afueras de la ciudad, donde el nivel de agua era mucho menor. Allí aparcamos en una gasolinera (fuera de servicio por inundación) y decidimos esperar a que la lluvia pasara, refugiados bajo el techo del parking. Dormimos unas horas, y en la madrugada, antes de que saliera el sol, comenzamos nuestra ruta de nuevo, hacia Guadalajara. Ahora ya estabamos a salvo, bajo nuves grises y una pequeña lluvia, pero nada parecido a lo del día anterior.
Esa tarde, antes del anocheder, llegamos a Guadalajara, agotados pero llenos de alegría por ver a la família y por poder descansar en un hogar seguro, al fin. Esa semana nos enfermamos los dos y pasamos varios días en cama. Cuando nos recuperamos, el poco tiempo que quedaba antes de que Anna se fuera, lo decidimos pasar con la família.
Click here to start typing your text